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10 razones por las que las mujeres están optando por usar mantilla durante la misa nuevamente

¿Cuáles son las razones para el resurgimiento de la tradición de usar mantilla en misa según la Iglesia Católica?

La costumbre de que las mujeres católicas se tapen la cabeza con una mantilla durante la misa, que solía ser común hasta hace unas décadas, ha experimentado un renacimiento en tiempos recientes. Algunas mujeres han retomado el uso de la mantilla, mientras que otras han optado por cubrirse la cabeza con sombreros, bufandas u otros accesorios elegantes.

Las razones detrás de este resurgimiento de la costumbre de usar mantilla en misa son variadas y profundamente arraigadas en la teología católica. En primer lugar, existe el argumento de que esta práctica tiene sus bases en el Nuevo Testamento, específicamente en la Primera Carta a los Corintios. En esta carta, se menciona que una mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta deshonra su cabeza, lo cual ha llevado a muchas mujeres a optar por cubrirse la cabeza como signo de respeto y reverencia.

Asimismo, se hace referencia al hecho de que la Iglesia católica cubre las cosas sagradas, como el tabernáculo, el cáliz y los altares. Esto se interpreta como un gesto de respeto hacia Dios y la liturgia, y se extiende a las mujeres que eligen cubrirse la cabeza como una muestra de reverencia ante la presencia divina.

Otro argumento teológico a favor del uso de mantilla en misa es que este gesto es un recordatorio de la diferencia entre hombres y mujeres, y de su complementariedad. Según esta perspectiva, el uso de mantilla implica un rechazo a la idea contemporánea de la igualdad absoluta entre los géneros, y subraya la importancia del género en el diseño divino.

Además, se sostiene que el uso de la mantilla resalta la belleza natural de la mujer, siguiendo el pensamiento de Santo Tomás de Aquino acerca de cómo la vestimenta puede realzar la apariencia humana. Esta perspectiva considera el velo como un accesorio que realza la belleza femenina y que, al mismo tiempo, contribuye a resaltar la especialidad y dignidad de la mujer ante Dios.

Otro argumento en favor del uso de mantilla en misa es que esta práctica forma parte de la tradición de los apóstoles y ha sido transmitida a lo largo de la historia de la Iglesia. Se sostiene que, a pesar de haber caído en desuso durante un tiempo, es una costumbre que se remonta a los primeros tiempos del cristianismo y que merece ser recuperada y preservada.

Finalmente, se sugiere que para algunas mujeres, el uso de la mantilla favorece la concentración y la oración durante la misa, ayudándolas a entrar en un estado de recogimiento y reverencia. Además, el gesto de cubrirse la cabeza con mantilla o sombrero se percibe como una forma de vestirse adecuadamente para asistir a la iglesia, marcando un contraste con la vestimenta cotidiana.

En resumen, el resurgimiento del uso de mantilla en misa está fundamentado en una serie de argumentos teológicos que subrayan su importancia como gesto de reverencia, respeto y concentración durante la liturgia. Aunque esta práctica puede parecer anacrónica para algunos, para otros representa un valioso vínculo con la tradición y la enseñanza de la Iglesia católica.

Con información de es.churchpop.com