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8 ideas para celebrar el año nuevo a medianoche

¿Cuál es el verdadero deseo que anhelamos en el año nuevo y cómo nos motiva en nuestra vida diaria y espiritual?

Se acerca el año nuevo y con él, nuestras resoluciones y deseos para el año que comienza. La noche del 31 de diciembre suele estar llena de supersticiones y rituales con los que se busca tener más dinero, una nueva pareja o un año lleno de viajes.

Amar y ser amado, gozar de salud, vivir felices y tener prosperidad son deseos completamente lícitos y valiosos. Sin embargo, cuando estos deseos se vuelven desmedidos o se mal encaminan, nos conducen a la avaricia, la vanidad y el egoísmo. Entonces, ¿qué podemos hacer este año al escuchar las campanadas? Te presentamos tres alternativas católicas que, si bien, no te aseguran aquello que deseas, seguro te conducirán a una verdadera felicidad y un aumento de tus virtudes.

Prosperidad económica

Es común en diferentes culturas buscar atraer el dinero y tener bienes en abundancia. Sin embargo, la riqueza material no es una fuente de alegría y puede distraernos de contemplar la Providencia de Dios. La Madre Teresa de Calcuta siempre nos hacía entender con qué amor Jesús nos acompaña y nos ayuda a través de pequeñas ofertas de personas que viven con recursos modestos. Es importante meditar y hacer una lista en donde identificamos los momentos de necesidad en los que vimos la mano providente de Dios y actuamos siendo un instrumento de la Providencia en la vida de los demás.

Amor de pareja

El amor es una necesidad humana y una experiencia vital. Sin embargo, estar en pareja no es la única manera de experimentar y expresar amor. Santa Teresita del Niño Jesús nos recuerda que la caridad no debe quedarse encerrada en el fondo del corazón y, por ello, se manifiesta también en la paciencia y en el servicio a los demás. Es importante meditar y preguntarnos en qué pequeñas cotidianidades nos hace falta soportar con paciencia los defectos del otro, qué virtudes hacen falta en nuestro trato con el prójimo y qué podemos aprender de las personas que nos despiertan sentimientos negativos. También debemos actuar, eligiendo una de estas virtudes y determinando cómo y en qué momentos podemos ejercitarla.

Buena fortuna

Es comprensible desear la buena fortuna para el año nuevo, pero es importante dejar de lado el pensamiento mágico y confiar en que los momentos de prueba edifican y purifican. Dios permitió que Job enfrentara diferentes pruebas antes de restaurarle lo que perdió y multiplicárselo. Es importante meditar en qué nos ha quitado la paz y si podemos resolverlo con nuestras propias fuerzas, y actuar entregando a Dios con un acto de fe lo que nos sobrepase.

Acción de gracias

Finalmente, es importante reflexionar sobre la providencia, amor, protección y resguardo de Dios durante los 365 días del año y agradecerle en la intimidad de la oración, encomendándole el año que comienza.

En resumen, estas tradiciones del año nuevo pueden decirnos mucho sobre nosotros mismos y nuestra sociedad. La verdadera felicidad no radica en tener más, sino en dar y compartir con los demás. Busquemos este año crecer en virtudes y en nuestro amor y fe en Dios.

Con información de aleteia.org | Foto Créditos: Aleteia