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¿Cómo podemos luchar contra los crímenes de abusos sexuales en Internet, tal como el Papa nos insta a hacer?

¿Cómo puede la Iglesia católica proteger de manera más efectiva la dignidad de los menores en internet?

El Sumo Pontífice brindó su respaldo a la labor llevada a cabo en el simposio internacional convocado en la Ciudad de Roma desde el 3 de octubre con el fin de garantizar la protección de la dignidad de los menores en el ámbito de internet.

Al recibir a los congresistas de la conferencia dedicada a “La dignidad de los menores en el entorno digital”, el papa Francisco remarcó con enérgicas palabras la necesidad de no “esconder la realidad de los abusos sexuales”, recordando los “hechos gravísimos” ocurridos en la Iglesia católica.

“Debemos mantener los ojos abiertos y no maquillar una realidad que es desagradable y que preferiríamos no afrontar”, afirmó el Sumo Pontífice a los 300 asistentes de este debate interdisciplinario, llevado a cabo en la Pontificia Universidad Gregoriana, en Roma.

“¿No hemos entendido suficientemente bien en estos años que ocultar la realidad del abuso sexual es un error muy grave y fuente de tantos males?”, se preguntó él mismo, cuestionando el periodo en que la Iglesia católica evitaba encarar dicha realidad.

Siguiendo los debates del congreso que subrayan los “graves fenómenos (que) se apoderan de la red”, Francisco reconoció que “nos quedamos horrorizados ante todo ello” pero que, “lamentablemente, estamos también desorientados”.

“No “subestimar el daño hecho a los menores”
“No debemos dejarnos dominar por el miedo, que siempre es un mal consejero. Y mucho menos, dejar que nos paralice el sentimiento de impotencia que nos oprime frente a la dificultad de la tarea”, insistió el Papa llamando a la movilización y mencionado tres “errores posibles de perspectiva”.

En primer lugar, advirtió contra el riesgo de “minimizar el daño hecho a los menores”, que nos puede llevar a decir: “¿En el fondo, la situación no es tan grave?”.

Aprovechó la oportunidad para recordar los descubrimientos sobre los efectos en el cerebro de los jóvenes de la difusión de pornografía pero, también, para advertir en contra del “engaño de pensar que una sociedad en la que el consumo anómalo de sexo en la red se extiende entre los adultos será capaz de proteger eficazmente a los menores”.

“La visión ideológica de la red como un reino de libertad sin límites”

“El segundo error es pensar que las soluciones técnicas automáticas, los filtros diseñados sobre la base de algoritmos cada vez más precisos para detectar y bloquear la difusión de imágenes abusivas y dañinas sean suficientes para enfrentar los problemas”, prosiguió, recordando la “exigencia ética” que los protagonistas de internet deben sentir.

Finalmente, el Papa se enfocó en “la visión ideológica y mítica de la red como un reino de libertad sin límites”.

“La red ha abierto un espacio nuevo y muy amplio de libre expresión y de intercambio de ideas e informaciones”, reconoció. Pero, este “bien”, continuó, “también ha ofrecido instrumentos nuevos para actividades ilícitas horribles y, en el ámbito que nos ocupa, para el abuso y el daño a la dignidad de los menores, para la corrupción de sus mentes y la violencia a sus cuerpos”.

“La Iglesia no ha hecho lo suficiente en su interior para la protección de menores”

“Estos no son un ejercicio de la libertad, sino crímenes, contra los que debemos proceder con inteligencia y determinación, aumentando la colaboración entre los gobiernos y las fuerzas del orden a nivel global, de la misma manera que la red se ha hecho global”, insistió.

Al recibir la declaración final en la que los participantes llaman al compromiso de todos, apoyó su deseo de “que los líderes religiosos y las comunidades de creyentes participen en este esfuerzo común, aportando toda su experiencia, su autoridad y su capacidad educativa y de formación moral y espiritual”.

“En lo que concierne a la Iglesia católica, quiero asegurar su disponibilidad y su compromiso”, aseguró el Papa, reconociendo que “la Iglesia católica, en los últimos años, se ha hecho cada vez más consciente de no haber hecho lo suficiente en su interior para la protección de los menores”.

“A han salido a la luz hechos gravísimos de los que hemos tenido que reconocer nuestra responsabilidad ante Dios, ante las víctimas y ante la opinión pública”, afirmó Francisco.

Para el Papa, en efecto, “precisamente por eso, por estas dramáticas experiencias vividas y los conocimientos adquiridos en el compromiso de conversión y purificación, la Iglesia siente hoy un deber especialmente grave de comprometerse, de manera cada vez más profunda y con visión de futuro, en la protección de los menores y de su dignidad, tanto dentro de ella como en toda la sociedad y en todo el mundo”.

Este extenso discurso, muy estructurado y con numerosas referencias a las últimas obras científicas, fue transmitido también, por primera vez, en Facebook Live.
Nicolas Senèze, en Roma. La Croix

Con información de es.la-croix.com