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¿Cómo se puede rezar desde una confianza atrevida?

¿Por qué a veces tenemos miedo de pedir a Dios ciertas cosas, a pesar de su invitación a hacerlo con confianza?

El artículo explora la idea de pedir a Dios con confianza, incluso cuando nos reconocemos como pecadores indignos. De acuerdo con las homilías de san Juan Crisóstomo sobre el Evangelio de San Mateo, se anima a pedir con insistencia, sin miedo, e incluso con atrevimiento, porque Dios es Padre y se complace en encontrar un corazón que pide gracia con insistencia.

Se destaca una cita de la homilía 22 de san Juan Crisóstomo, donde se enfatiza que aunque nos veamos a nosotros mismos como pecadores indignos, Dios no mira los merecimientos, sino la intención. Se invita a suplicar a Dios sin importar nuestras faltas, citando ejemplos bíblicos de personas que fueron escuchadas a pesar de sus faltas y pecados.

El texto continúa con expresiones audaces que resaltan la disposición de Dios a perdonar y escuchar las súplicas de aquellos que se acercan a Él. Se compara la disposición de Dios a la de un padre amoroso que perdona y acoge a sus hijos, independientemente de sus faltas pasadas.

Además, se alienta a rezar incluso a deshora, con una confianza atrevida, señalando que siempre es apropiado acudir a Dios, ya que Él siempre tiene ganas de dar, al igual que alguien que siempre tiene ganas de respirar. Se destaca la importancia de la humildad y la conversión para abrir la fuente de las gracias de Dios. Es decir, cuando reconocemos nuestros pecados, brota nuevamente la fuente de sus gracias y se derrama el piélago de sus beneficios.

Se ilustra que Dios se alegra cuando le pedimos, pero se irrita cuando no lo hacemos. Al pedir, nos acercamos a Él, mientras que al no hacerlo, nos alejamos. Dios se alegra al darnos, y está dispuesto a seguir dándonos, ya que su gloria está en dar copiosamente a aquellos que le piden.

Finalmente, se hace hincapié en la generosidad de Dios, recordando que siempre tiene ganas de dar. Por lo tanto, se nos anima a pedir por aquello que más necesitamos, como la salvación, así como por nuestras familias, amigos y conocidos, y por un mundo que urgente necesita los dones que provienen de nuestro Padre celestial. En resumen, el artículo resalta la importancia de acercarnos a Dios con confianza y sin miedo, recordando que Él siempre está dispuesto a escuchar y a dar.

Con información de es.catholic.net