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Creencia en la victoria de Jesús y la Iglesia

¿Cómo tener fe en la victoria de la Iglesia a pesar de las dificultades y desafíos que enfrenta en la actualidad?

En el amanecer del tercer día, después de que Jesús fue crucificado, María Magdalena fue al sepulcro sollozando con el corazón roto. Cuando llegó allí, se sorprendió al encontrar que la piedra que cerraba el sepulcro había sido removida y el sepulcro estaba vacío. María salió corriendo para advertir a los apóstoles Pedro y Juan, quienes llegaron al sepulcro y encontraron sólo las bandas y la tela que envolvía al Salvador después de su muerte. Pero Jesús, ¿dónde estaba? Nadie lo sabía. Aunque todavía no habían comprendido que Nuestro Señor resucitaría, en el corazón de los apóstoles comenzaba a brotar una esperanza.

¿Qué era lo que motivaba esa esperanza? Los apóstoles habían pasado mucho tiempo con Jesús, habían sido testigos de milagros y tenían una convicción implícita de que Jesús nunca podría ser derrotado. A pesar de lo que parecían ser los hechos en ese momento, en el fondo de sus almas estaba grabada la certeza de que la victoria debe ser de Nuestro Señor. Al ver el sepulcro vacío, esa pequeña chispa de fe en la victoria de Jesús comenzó a crecer hasta convertirse en una verdadera llama que poco a poco se apoderaría de toda la Tierra: la Fe Católica.

Es importante que sigamos los pasos de los apóstoles Pedro y Juan. Como católicos, somos testigos de las maravillas de la Iglesia, ya sea contemplando su historia tres veces santa o incluso siendo objeto de su bondad. Quien la ama de verdad tiene la absoluta certeza de que la Iglesia no puede ser vencida. Es este amor, esta convicción la que sirve como chispa de esperanza aun cuando, absurdamente, nos encontremos ante lo que podría llamarse la “Pasión de la Iglesia”. Por supuesto, esta “Pasión” no terminará con su muerte. Pero así como el Sagrado Cuerpo de Jesús quedó desfigurado en su crucifixión, su Cuerpo Místico a veces puede volverse casi irreconocible en comparación con los siglos que nos precedieron.

Si un día esto sucede, lo que nos sostendrá será nuestro amor por la Iglesia y nuestra Fe en su victoria. El verdadero católico no se dejará sacudir en estos momentos. Sufriría -es cierto- pero, como los apóstoles, confiaría en la victoria final de Jesús y de su Cuerpo Místico. Aprovechemos esta Pascua para crecer en esta fe y en nuestro amor a la Iglesia. Oremos para que se extienda por toda la tierra y lleve la luz de Cristo a todos los pueblos. Recordemos siempre que la fe en Jesús resucitado, es la llama que enciende la Fe Católica en nosotros.

Las siguientes preguntas pueden ayudarnos a profundizar y reflexionar sobre el tema:

1. ¿Qué vieron los apóstoles al llegar al sepulcro de Jesús?
Vieron que la piedra que cerraba el sepulcro había sido removida y el sepulcro estaba vacío.

2. ¿Cómo reaccionaron los apóstoles al ver el sepulcro vacío?
En el corazón de los apóstoles comenzaba a brotar una esperanza, pues “vieron y creyeron”.

3. ¿Qué fundamento tenía la esperanza de los apóstoles?
Consistía en haber estado con Nuestro Señor, haber sido testigos de sus milagros y tener la certeza de que Jesús nunca podría ser derrotado.

4. ¿Cómo podemos tener Fe en la victoria de la Iglesia?
Amando de verdad a la Iglesia y teniendo la convicción de que la Iglesia no puede ser vencida.

5. ¿Qué nos sostendrá en momentos difíciles de la Iglesia?
Nuestro amor por la Iglesia y nuestra Fe en su victoria final, como los apóstoles confiaron en la victoria final de Jesús y de su Cuerpo Místico.

Con información de Gaudiumpress.org