TuCristo - Blog de Noticias y Videos Católicos

¿Cuál es el celo apostólico del creyente y su pasión por la evangelización?

¿Cómo podemos comunicar la alegría del encuentro con Jesús en medio de las dificultades y desafíos de la vida diaria?

Queridos hermanos y hermanas, buenos días. Después de haber recopilado varios testimonios del anuncio del Evangelio, deseo resumir esta serie sobre el celo apostólico en cuatro puntos, tomando como inspiración la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, que celebra su décimo aniversario este mes. El primer punto que deseo abordar hoy se centra en la actitud que sustenta la esencia de la labor evangelizadora: la alegría. Como se nos dice en las palabras dirigidas por el ángel a los pastores, el mensaje cristiano es el anuncio de “una gran alegría” (Lucas 2,10). Esta gran alegría no es simplemente una buena noticia o un evento agradable, sino que tiene un significado más profundo: esta alegría proviene de la persona de Jesús. Él es la encarnación de la alegría, la verdadera razón de la felicidad. Por lo tanto, la cuestión fundamental no es si debemos anunciar a Jesús, sino cómo debemos hacerlo, y esta “forma” de hacerlo es a través de la alegría. No podemos anunciar a Jesús de manera eficaz si no lo hacemos con alegría. Por lo tanto, un cristiano infeliz, triste o resentido no es creíble en su anuncio de Jesús. Es esencial que cuidemos nuestros sentimientos, ya que la evangelización debe derivar de una plenitud, no de una presión. La evangelización basada en ideologías no es auténtica, ya que el Evangelio no es una ideología, sino un anuncio de alegría. Mientras que las ideologías son frías y carecen de emotividad, el Evangelio irradia el calor de la alegría. El nacimiento de Jesús, tanto en la historia como en la vida personal, marca el comienzo de la alegría, como lo experimentaron los discípulos de Emaús y muchos otros después de su resurrección. Sin embargo, en el mundo actual, es posible que nos enfrentemos a la tentación de vivir la fe con un sentido de resignación y desilusión, convencidos de que nadie desea escuchar el Evangelio. Pero este es precisamente el momento de redescubrir que Cristo es “siempre joven y fuente constante de novedad” (Evangelii Gaudium, 11). Este es el momento ideal para llevar la alegría del Evangelio al mundo, ya que, como dijo el Papa Francisco, “Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría”. Para concluir, el Papa Francisco nos insta a renovar nuestro encuentro con Jesucristo, a recordar que Él es una persona, no solo una idea, y que es fuente de alegría inagotable. Encomendemos esta labor evangelizadora al Señor y a la Virgen Santa. Gracias.

Con información de es.catholic.net