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¿Cuál es el poder de las palabras con nuestros hijos?

¿Cómo podemos utilizar un lenguaje más positivo y saludable al comunicarnos con nuestros hijos en el entorno familiar?

El impacto de nuestras palabras en la crianza de nuestros hijos es duradero y moldeará su personalidad en el futuro, según la psicóloga del Semanario Alégrate, Sandra B. Lindo Sominín. Para fomentar una comunicación positiva y saludable en el núcleo familiar, es importante que modifiquemos nuestra forma de hablar y utilicemos un lenguaje más positivo, especialmente cuando interactuamos con nuestros hijos más pequeños, quienes cada vez son más independientes y curiosos.

A menudo, nos vemos en la necesidad de poner límites y proteger a nuestros hijos, lo que implica el uso frecuente de palabras como “no”, “alto” y “no lo hagas”. Sin embargo, existen formas sencillas de modificar nuestro lenguaje para transmitir un entorno seguro y divertido en el que nuestros hijos puedan aprender y crecer.

Es importante tener en cuenta que nuestros hijos se enfrentan a un mundo lleno de límites y reglas, lo que puede resultar difícil para su curiosidad innata. Pero nuestras palabras tienen un poder significativo y un poco de lenguaje positivo puede marcar una gran diferencia en su desarrollo. La forma en que nos dirigimos a ellos afecta su personalidad en desarrollo, junto con muchos otros aspectos.

A menudo consideramos las palabras simplemente como herramientas de comunicación. Sin embargo, es fundamental comprender su poder y peso real. No solo condicionan nuestras relaciones con los demás, sino que también forman parte de nuestro diálogo interno. Nuestras palabras pueden convertirse en nuestro mejor aliado o enemigo, dependiendo del grado de positividad o negatividad que conlleven. Esto es especialmente importante considerar en relación con nuestros hijos, ya que las palabras que utilizamos para comunicarnos con ellos tendrán un impacto significativo en su desarrollo personal. Su vocabulario será influenciado por nuestras palabras y esto tendrá un peso importante en el desarrollo de sus habilidades sociales, así como en la forma en que se hablan a sí mismos.

Por lo tanto, es fundamental utilizar palabras que nutran y evitar aquellas que dañen. Al crear el hábito de buscar lo positivo, siempre tendremos algo bueno que decir y compartir con nuestros hijos. Las palabras agradables y positivas al comienzo del día también pueden afectar nuestra percepción de las cosas y la forma en que nos comunicamos.

En resumen, nuestras palabras tienen un impacto duradero en la personalidad de nuestros hijos. Al utilizar un lenguaje positivo y nutriente, podemos fomentar una comunicación positiva y saludable en el núcleo familiar. Al hacerlo, no solo proporcionamos un entorno seguro y divertido para el aprendizaje y el crecimiento de nuestros hijos, sino que también les brindamos las bases para desarrollar habilidades sociales saludables y una relación positiva consigo mismos.

Con información de es.catholic.net