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¿Cuál es la importancia del celo apostólico del creyente en la evangelización?

¿Estamos dispuestos a abrirnos a la Palabra de Dios y al servicio de los demás, como nos pide el Señor?

Queridos hermanos y hermanas,

Hoy concluimos el ciclo de catequesis dedicado al celo apostólico, un camino en el que nos hemos dejado inspirar por la Palabra de Dios y hemos reflexionado sobre la importancia de la evangelización. Durante este tiempo, hemos sido testigos de la vida de algunos cristianos ejemplares que han demostrado una pasión desbordante por difundir el mensaje de Jesús.

El Evangelio nos presenta el prodigio de Jesús en el mar de Galilea, un lugar habitado principalmente por paganos. Esto es significativo, ya que indica que el mensaje de Jesús está destinado a todos, independientemente de su origen. Los discípulos salieron con Jesús, quien es capaz de abrir las orejas y la boca, simbolizando la apertura a la llamada de Dios. Entendemos que la sordera y el mutismo, en términos bíblicos, representan el rechazo a la palabra de Dios. Por lo tanto, el llamado de Jesús a “efatá”, que significa “ábrete”, es relevante para todos los creyentes, incluidos nosotros, que hemos recibido el don del Espíritu en el bautismo.

Asimismo, al final de los Evangelios, Jesús nos entrega su deseo misionero de ir más lejos, pastorear y predicar el Evangelio. Como bautizados, estamos llamados a testimoniar y anunciar a Jesús en nuestras vidas. Debemos buscar la gracia de realizar una conversión pastoral y misionera en nuestra Iglesia. Al igual que Pedro, a quien Jesús le preguntó si lo amaba, también nosotros debemos cuestionarnos si amamos verdaderamente al Señor y si estamos dispuestos a llevar su mensaje a los demás.

Como cristianos, debemos estar abiertos a la Palabra de Dios y al servicio a los demás. El cristiano cerrado acaba mal, ya que no está dispuesto a comunicar la palabra de Dios. Por lo tanto, el llamado de Jesús a “efatá” es una invitación para todos nosotros. Debemos abrirnos al anuncio de la Palabra de Dios y acoger a nuestros hermanos y hermanas.

Como Iglesia, pidamos la gracia de saber realizar una conversión pastoral y misionera, permitiendo que la alegría del Evangelio impacte también en la vida de los demás. Todos nosotros, como creyentes, debemos contemplar estas interrogantes y avanzar con valentía en nuestro testimonio.

En resumen, el ciclo de catequesis sobre el celo apostólico nos ha exhortado a ser testigos y anunciadores del Evangelio, abriéndonos al soplo del Espíritu y dejándonos impulsar por la pasión de evangelizar. Esto es una tarea que concierne a todo cristiano, y es nuestro deber discernir si estamos dispuestos a responder a este llamado de Jesús. Que el Señor nos bendiga y la Virgen Santa nos cuide en este camino de evangelización que nos encomienda.

Saludo cordialmente a los peregrinos de habla hispana, recordándoles que el Señor nos llama a abrirnos al soplo del Espíritu Santo para escuchar su voz y dejarnos impulsar por la pasión de evangelizar. Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Muchas gracias.

Con información de es.catholic.net