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De hijos del diablo a apóstoles de Cristo: La transformación de Santos Luciano y Marciano

¿Cuál es la certeza sobre San Luciano y San Marciano, mártires venerados en la iglesia de San Saturnino en Vich, España?

Cuentan las sagradas historias que los Santos de hoy, San Luciano y San Marciano, nacieron en el siglo III en Nicomedia, la capital de la provincia romana de Bitinia, en el noroeste de Asia Menor. Estos dos santos, en su juventud, se habían adentrado en las artes adivinatorias, la magia y la superstición, atrapados en las garras del maligno. Sin embargo, sus vidas tomaron un giro inesperado cuando conocieron a una virgen cristiana en Nicomedia, una joven excepcional en virtud, modestia y belleza, que había entregado su corazón por completo a Cristo.

A pesar de su encanto y habilidades, los dos magos no pudieron capturar el interés de esta joven. Desesperados por alcanzar su objetivo, recurrieron a artilugios y conjuros, invocando a diferentes dioses, que en realidad eran demonios. Sin embargo, todos sus esfuerzos fueron en vano, lo cual les hizo reflexionar sobre el poder de Cristo y la fe que profesaba esta joven. Sin más dilación, decidieron abandonar su antiguo modo de vida y se convirtieron al cristianismo.

Renunciaron a sus herramientas de hechicería y, como tenían bienes materiales, los entregaron a los pobres. Luego se retiraron a un desierto, donde llevaron una vida de penitencia y oración. Sin embargo, incluso en ese lugar solitario, los demonios intentaron tentarlos, pero su nuevo Señor, Jesucristo, los fortaleció.

Tras un tiempo en el desierto, regresaron a la ciudad para anunciar la Buena Nueva de la muerte y resurrección de Jesús, convirtiendo a muchas personas en el camino. Esta labor evangelizadora enfureció especialmente al demonio. Finalmente, fueron denunciados ante Sabino, el gobernador de la ciudad, como instigadores de esta “doctrina revolucionaria” llamada cristianismo.

A pesar de los intentos de persuadirlos para que volvieran a adorar a los demonios, Sabino ordenó que fueran quemados vivos el 26 de octubre de 251. Es importante mencionar que los relatos previos son considerados como leyendas piadosas, pero sí tenemos certeza de que San Luciano y San Marciano fueron mártires y confesores de la fe en Cristo.

La memoria de estos santos ha sido venerada durante siglos. En el siglo XI, sus reliquias fueron trasladadas a Vich, en España, donde se encuentran y reciben veneración en la iglesia de San Saturnino.

Es inspirador conocer la historia de estos mártires que, a pesar de haber sucumbido al pecado en su juventud, encontraron redención a través de su fe en Cristo. Su valentía y dedicación en la expansión del Evangelio sirven como un ejemplo para todos los creyentes. Que sus vidas sean un recordatorio de la importancia de rechazar el mal y dedicarnos por completo a Dios.

Con información de Gaudiumpress.org