TuCristo - Blog de Noticias y Videos Católicos

de la Fe Santos Teódulo y Julián: Mártires de Fe que ofrendaron sus vidas por su creencia.


Teódulo y Julián eran dos hombres piadosos que vivían en Palestina. Teódulo ocupaba un puesto de importancia en la casa del gobernador, mientras que Julián era un catecúmeno apreciado por sus compañeros de fe. Ambos fueron testigos de la fortaleza de los 5 egipcios martirizados y decidieron alentar a los que se preparaban para sufrir el mismo destino. Como resultado, el gobernador condenó a Teódulo y a Julián a la hoguera, a los que recibieron con alegría la sentencia y ofrecieron su vida como sacrificio.

Teódulo, un hombre piadoso y sabio, ocupaba un puesto de importancia en la casa de Firmiliano, el gobernador de Palestina, quien le tenía un gran respeto. Después de haber presenciado la fortaleza y paciencia de los cinco egipcios martirizados, Teódulo fue a la prisión para alentar a los que estaban preparándose para sufrir un martirio similar. Al enterarse de esto, Firmiliano se enfureció mucho con su protegido, le reprendió amargamente por su actitud y lo condenó a ser sacrificado, sin escuchar su defensa. Teódulo aceptó con alegría la sentencia y soportó con gozo una forma de tormento que le recordaba a su Salvador y le llevaría a reunirse con él.

Julián, que participó en el triunfo de Teódulo, no era más que un catecúmeno. Los fieles lo respetaban mucho por su carácter ejemplar, y tan pronto como se enteró de la ejecución de los cinco egipcios, acudió al lugar del martirio, donde abrazó y besó los cadáveres. Los guardias lo tomaron preso de inmediato y lo llevaron ante el gobernador, quien al ver la firmeza de su fe, no perdió tiempo en interrogatorios y lo condenó a la hoguera. Julián agradeció a Dios por el honor de morir por su causa y le ofreció su vida como sacrificio.

Los dos hombres, Teódulo y Julián, fueron testigos fieles de la verdad de la fe católica y vivieron sus vidas de acuerdo con los principios de la Iglesia. Su ejemplo de heroísmo y valentía nos habla de la grandeza de la fe cristiana y de la verdad de la palabra de Dios. Estos santos nos recuerdan que el amor de Dios es más fuerte que la muerte y que, con la ayuda de su gracia, podemos resistir todas las pruebas y afrontar nuestras pruebas con valentía. Estos hombres nos enseñan que, aunque el mundo nos ofrece muchas tentaciones, nuestra fe debe ser más fuerte que todas ellas y que, a través de ella, podemos alcanzar la vida eterna.