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Descubre cómo combatir la indiferencia y enfrentar el horror del mal

¿Cómo podemos romper con la resignación ante el mal y responder como cristianos ante las guerras que nos rodean?

Cómo podemos responder como católicos al mal y la violencia en el mundo

En un mundo lleno de conflictos y guerras, es común sentirnos impotentes y desesperanzados. Ante hechos de violencia en Ucrania, Armenia y Tierra Santa, es fácil caer en la indiferencia y resignarnos a la tragedia. Sin embargo, como católicos, estamos llamados a rechazar esta actitud y buscar respuestas significativas.

Nuestro primer impulso debe estar dirigido hacia la oración. La comunicación con Dios nos permite expresar nuestros temores, indignación y suplicas. Aunque parezca que la oración es inefectiva, siempre es importante recordar que nunca es en vano. Debemos abusar de esta arma poderosa, tanto en nuestra vida personal como en la comunidad. Jesús nos enseña en el Evangelio que aquellos que buscan, encuentran; aquellos que llaman, serán atendidos.

Además de la oración, es crucial proporcionar ayuda financiera y material a través de asociaciones que trabajan en el terreno afectado. Sin embargo, también es importante cuestionar cómo podemos responder al mal como cristianos. Nuestras acciones deben reflejar el ejemplo de Cristo y buscar el bien incluso en medio de la adversidad.

La respuesta al mal es el bien. Aunque pueda parecer difícil y contraintuitivo, como cristianos estamos llamados a la valentía de no resignarnos ante la violencia y la injusticia. Es tentador responder al mal con más mal, pero debemos rechazar ese camino fácil. Siguiendo las enseñanzas de Jesús, debemos tener el valor de resistirnos a la violencia y no ceder a la indiferencia. Debemos cargar con la responsabilidad y luchar contra el mal, siguiendo el ejemplo de Cristo.

Pero para cambiar el mundo en gran escala, primero debemos cambiar nuestras propias vidas y entornos más cercanos. La paz debe comenzar en nuestras familias, lugares de trabajo y comunidades. Tenemos mucho que aprender de las experiencias de Etty Hillesum, una joven judía que vivió durante la Segunda Guerra Mundial. A pesar de enfrentarse al creciente poder del nazismo y la inminencia del extermino del pueblo judío, ella nos recuerda la importancia de valorar la vida y responder al mal con el bien. Debemos esforzarnos por amar al prójimo y al mundo, incluso en medio de la crueldad y la maldad que nos rodean.

También podemos encontrar inspiración en la vida de Santa Teresa del Niño Jesús. Su influencia trasciende su corta vida y su estancia en el Carmelo. Ella nos muestra cómo las acciones aparentemente pequeñas pueden tener un impacto global y atemporal. Comenzó su misión con su propia conversión, luchando diariamente por el bien en cada aspecto de su existencia. Siguiendo su ejemplo, podemos comprometernos a luchar contra el mal en nuestro propio entorno.

Si nos unimos en esta lucha, formaremos un pequeño ejército del bien. Cada acto de rechazo al mal y cada perdón que concedemos debilita nuestra tendencia a resignarnos. Esta es la verdadera victoria del bien. Aunque es un proceso lento y fragmentado, es lo que realmente transforma el mundo.

En estos tiempos en los que muchos hermanos nuestros están sufriendo en diferentes partes del mundo, debemos redoblar nuestros esfuerzos. Ofrezcamos al Señor todo el bien que podamos hacer por ellos. Aunque nos sintamos débiles e impotentes, con la ayuda de Cristo, podemos trabajar para que el mundo sea un poco mejor cada día.

Con información de aleteia.org | Foto Créditos: Aleteia