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El obispo en Estados Unidos sugiere que los fieles se arrodillen después de la oración del ‘Cordero de Dios’ durante la Misa.

¿Cómo promueve Mons. McClory el acto reverencial hacia Jesús mediante el arrodillamiento en la Sagrada Eucaristía?

El próximo 25 de noviembre, en la fiesta de Cristo Rey del Universo, los fieles de la diócesis de Gary, en los EE.UU., serán llamados a arrodillarse después del canto del ‘Cordero de Dios’. Esta disposición, tomada por Mons. Robert J. McClory, Obispo de Gary, busca fomentar un acto de reverencia y adoración hacia nuestro Señor Jesucristo presente en la Sagrada Eucaristía.

La decisión del obispo McClory resalta la importancia del gesto de arrodillarse como un signo penitencial y reverencial hacia Jesús, el Rey de reyes y el Señor de señores. Esta medida también busca evitar momentos de desunión entre fieles de diferentes diócesis, estableciendo una práctica unificada que refleje la reverencia y adoración a Jesucristo presente en la Eucaristía.

El Obispo hace referencia al numeral 43 del Misal Romano, que establece la laudable costumbre de que el pueblo permanezca de rodillas desde la aclamación del ‘Santo’ hasta el final de la Plegaria Eucarística, y antes de la Comunión cuando el sacerdote dice ‘Éste es el Cordero de Dios’. Esta decisión busca seguir las directrices del misal y promover la unidad en la práctica litúrgica entre las distintas diócesis.

Mons. McClory destaca que el acto de arrodillarse es una forma de reconocer la verdadera presencia de Jesús en la Eucaristía, y es por ello que se instaura este cambio en la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo. Invita a los fieles a dedicar un período de silencio sagrado y oración, después de la Comunión, permitiéndoles arrodillarse, sentarse o ponerse de pie según su devoción personal.

Esta decisión es un llamado a vivir la fe con mayor solemnidad y reverencia, reconociendo a Jesús como el verdadero Rey del Universo. Por ello, Mons. McClory invita a todos los fieles de la diócesis a acoger esta disposición con espíritu de unidad y devoción, para vivir de manera más plena la celebración eucarística.

Con esta medida, se busca promover una mayor participación de los fieles en la liturgia y fomentar un mayor sentido de reverencia y adoración hacia Jesucristo presente en la Eucaristía. Que este cambio en la práctica litúrgica sea una oportunidad para renovar la fe y el compromiso de todos los fieles de la diócesis de Gary.

Con información de Gaudiumpress.org