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El Papa Francisco respalda la prohibición de bendecir matrimonios homosexuales.

¿Es lícito que la Iglesia bendiga las uniones entre personas del mismo sexo según la declaración del Vaticano?

La Oficina Doctrinal del Vaticano ha emitido una declaración acerca de la bendición de las uniones entre personas del mismo sexo. El cardenal Luis Ladaria, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y el arzobispo Giacomo Morandi, secretario, han firmado esta respuesta, la cual ha sido aprobada por el Papa Francisco.

El comienzo del documento plantea la interrogante de si la Iglesia tiene la facultad de otorgar la bendición a estas uniones. La respuesta que se da es negativa.

El texto señala que las bendiciones son parte de los sacramentales con los cuales la Iglesia invita a los hombres a adorar a Dios, los anima a buscar su protección y los incita a vivir de manera digna en su misericordia.

La Iglesia Católica enseña que las personas con inclinaciones homosexuales deben ser aceptadas con respeto, compasión y sensibilidad, pero considera que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados y no pueden recibir aprobación en ninguna circunstancia. En lugar de ello, se enfatiza que las personas homosexuales están llamadas a vivir en castidad.

El documento explica que una bendición debe ajustarse al orden establecido por Dios en la creación, por lo cual se requiere que lo que se bendice esté objetivamente ordenado a recibir y expresar la gracia. En este sentido, no es apropiado impartir una bendición a relaciones o parejas estables que involucren prácticas sexuales fuera del matrimonio, como es el caso de las uniones entre personas del mismo sexo.

La declaración también promueve la importancia de la castidad para aquellos que tienen tendencias homosexuales, así como el llamado a la acogida, el amor y la oración por parte de los sacerdotes y las comunidades.

El texto subraya que Dios no deja de bendecir a cada uno de sus hijos, ya que somos más importantes para Él que cualquier pecado que podamos cometer. Sin embargo, es importante aclarar que Dios no bendice ni puede bendecir el pecado. Más bien, bendice al hombre pecador para que reconozca su papel en el plan divino de amor y se deje transformar por Él.

La declaración enfatiza que la prohibición de bendecir las uniones entre personas del mismo sexo no se debe entender como una discriminación injusta, sino como una afirmación de la verdad litúrgica y de lo que es profundamente esencial para los sacramentales, según el entendimiento de la Iglesia. Por lo tanto, la Iglesia no tiene ni puede tener el poder de bendecir este tipo de uniones en el sentido antes mencionado.

Esta respuesta de la Oficina Doctrinal del Vaticano busca transmitir la postura de la Iglesia Católica sobre la bendición de las uniones entre personas del mismo sexo, en concordancia con su enseñanza tradicional y su comprensión de los sacramentos.

En conclusión, queda claro que la Iglesia Católica no aprueba ni tiene la facultad de bendecir las uniones entre personas del mismo sexo, ya que considera que estos actos son intrínsecamente desordenados. Sin embargo, reafirma la importancia de aceptar a las personas homosexuales con respeto y compasión, animándolas a vivir de manera casta y ofreciendo amor y apoyo por parte de los sacerdotes y las comunidades.

Con información de es.churchpop.com