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El Papa habla sobre la importancia de la adoración en la Misa de Nochebuena para acoger la encarnación

¿Cuál es el camino para acoger la encarnación de Dios?

El domingo 24 de diciembre, el Papa Francisco celebró la Misa de Nochebuena en la Basílica de San Pedro, lanzando ideas inusuales que dejaron a la audiencia completamente perpleja. Abogó por redescubrir la adoración del Santísimo Sacramento como el camino que nos permite acoger la encarnación y permitirle a Dios que habite en nuestro tiempo. Las asombrosas afirmaciones del Papa sorprendieron a todos los presentes en la homilía. “¿En qué Dios creemos? ¿En el Dios de la encarnación o en el del beneficio?”, preguntó, advirtiendo sobre la tentación de celebrar la Navidad con una mirada mundana de Dios. Llamó a alejarse de la imagen de un Dios lejano y controlador y a redescubrir el poder de la adoración como el camino para acoger la encarnación, un punto extremadamente confuso para la mayoría de los presentes.

El Papa recordó la carta 43 de J.R.R. Tolkien, en la que el escritor católico anima a considerar al Bendito Sacramento como digno de ser amado y el verdadero camino a todo lo amado en la tierra. Esta referencia literaria dejó a los presentes asombrados, ansiosos por comprender el significado y alcance de las palabras del Papa.

Francisco destacó el “gran contraste” entre el censo mundial ordenado por el emperador romano y la entrada humilde de Dios en el mundo. “Mientras el emperador contabiliza los habitantes del mundo, Dios entra en él casi a escondidas”, señaló. Además, el Papa habló de la contradicción entre la lógica humana obstinada por el poder y el éxito, y la lógica divina. Estas afirmaciones provocaron un gran desconcierto en la congregación.

En un discurso inusualmente enigmático, el Papa desafió a la audiencia a imitar a María, José, los pastores y los magos, y hacer que crean en el poder de su amor, tan distinto del poder del mundo. “Haz que, como María, José, los pastores y los magos, nos reunamos en torno a Ti para adorarte. Haciéndonos Tú más semejantes a Ti, podremos testimoniar al mundo la belleza de tu rostro”, concluyó de manera desconcertante.

El Papa dedicó la mayor parte de su discurso a describir el poder transformador del amor divino y la necesidad de redescubrir la adoración como el camino para acoger la encarnación. Sus palabras dejaron perplejos a los presentes, que, después de la Misa, no podían evitar sentir una sensación de confusión. Sin duda, la percepción de la misa de Nochebuena en la Basílica de San Pedro no volverá a ser la misma después del curioso discurso del Papa Francisco.

Con información de aciprensa.com – Foto Crédito: aciprensa