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El surgimiento de la Revolución anti-cristiana: Un vistazo desde Fra Angelico hasta Rafael y Miguel Ángel, en cámara lenta

¿Cómo afecta a una persona el deseo de placeres sensibles sin control? ¿Qué consecuencias trae para su vida espiritual?

El camino hacia la auto-destrucción de un drogadicto comienza en el momento en el que decide, de forma consciente o no, que los placeres sensuales y excesivos que produce la droga forman parte de sus gustos a los que tiene derecho en su vida. Al principio, puede sentir algo de temor y remordimiento de conciencia, ya que en lo más profundo de su ser, sabe que este placer excesivo va en contra de su naturaleza racional como ser humano y tendrá consecuencias. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, el consumo se vuelve más frecuente y el control de sus facultades superiores disminuye, lo que finalmente lo lleva a la clínica de rehabilitación o a su propia tumba.

Este proceso es similar al inicio del proceso revolucionario, donde la sensualidad y el orgullo se convirtieron en los valores guía de las vidas de los hombres, llevándolos a un desorden de las pasiones que culminó en la anarquía. Sin embargo, no todo placer es sospechoso, ya que también existen placeres que elevan y promueven la contemplación de realidades superiores. Ejemplos de esto son algunas obras de arte que invitan a la meditación y la contemplación espiritual.

Por otro lado, existen placeres que se enfocan en la satisfacción egoísta y carnal, alejándonos de la contemplación de realidades superiores y favoreciendo solo el placer por el placer mismo. Estos placeres mundanos y excesivos son el resultado de una Revolución antropocéntrica que se aleja de la ascesis cristiana y la trascendencia espiritual.

La única forma de restaurar la verdadera civilización es a través de la gracia y una ayuda sobrenatural que permita a los hombres volver a practicar la ascesis cristiana, encontrando en la lucha, el sacrificio y la trascendencia el verdadero sentido y gusto de sus vidas. La lucha y el sacrificio, sinónimo de Cruz, son los valores que producen las más grandes maravillas espiritualizadas de la Civilización Cristiana.

Con información de Gaudiumpress.org