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Francisco exhorta a los jóvenes a ser indispensables para la Iglesia y el mundo como la lluvia lo es para la tierra

¿Qué espera la Iglesia y el mundo de los jóvenes en relación al Evangelio y la esperanza en nuestro tiempo?

“La luz del Evangelio y la valentía de los jóvenes: los mensajes clave de la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa”

La Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa ha llegado a su clausura con una misa de envío misionero en la que el Papa Francisco ha dirigido un mensaje de esperanza y valentía a los jóvenes participantes. A lo largo de estos días, más de un millón y medio de jóvenes se han congregado en la capital portuguesa, superando todas las expectativas en un país europeo con una creciente disminución del catolicismo y marcado por los escándalos de abusos sexuales a menores.

En su homilía, el Papa Francisco les recordó a los jóvenes la importancia de llevar la luz del Evangelio a todas partes y encender destellos de esperanza en un mundo marcado por la oscuridad y los desafíos. “Lo que la Iglesia y el mundo esperan de ustedes, es que sean jóvenes luminosos”, destacó el Papa. Además, hizo hincapié en que la verdadera belleza y el verdadero brillo se encuentran en amar a los demás como Jesús nos ama, sin juzgar ni buscar la perfección.

El Papa también animó a los jóvenes a escuchar al Señor y a escucharse mutuamente, poniendo especial énfasis en escuchar a aquellos que sufren y a la tierra herida. Les recordó que son capaces de derribar muros y prejuicios a través del amor que salva.

En un momento especialmente emotivo de su homilía, el Papa dirigió un mensaje reconfortante a aquellos jóvenes que luchan contra el miedo, el desánimo y la sensación de fracaso. Les recordó que son el presente y el futuro, y que Jesús les dice: “No tengan miedo”. Repitió estas palabras en varias ocasiones, invitando a los jóvenes a repetirlas en sus corazones.

La multitudinaria Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa ha sido un evento histórico en Portugal, superando todas las expectativas en cuanto a participación. Ha sido una muestra de la vitalidad y el compromiso de los jóvenes católicos, que han demostrado su amor por la Iglesia y su deseo de cambiar el mundo.

Al inicio de la misa, el cardenal-patriarca de Lisboa, Manuel Clemente, agradeció al Papa su presidencia del evento y destacó su mensaje inclusivo, que no excluye a nadie. “Desde el primer momento, Santo Padre, usted aceptó y animó la realización de esta Jornada. Querías que fuera una ocasión para que una multitud joven venida de los cinco continentes se encontrara, se abriera y se ofreciera a todos con la amplitud del Evangelio de Cristo”, señaló el cardenal. El Papa, por su parte, agradeció estas palabras con una sonrisa.

La Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa ha dejado una huella imborrable en la ciudad y en los corazones de los jóvenes participantes. Ha sido un llamado a llevar la luz del Evangelio a todas partes y a no tener miedo de enfrentar los desafíos del mundo. Los jóvenes católicos han demostrado una vez más que son portadores de esperanza y agentes de cambio.

La Iglesia y el mundo esperan con ansias la contribución de los jóvenes, su capacidad de amar y su valentía para enfrentar las adversidades. La Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa ha sido un recordatorio de que la fe y la juventud van de la mano, y que los jóvenes tienen un papel fundamental en la construcción de un mundo mejor.

En resumen, la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa ha concluido con un mensaje de esperanza y valentía para los jóvenes. El Papa Francisco les ha instado a ser jóvenes luminosos, llevando la luz del Evangelio a todas partes y encendiendo destellos de esperanza en las sombras de nuestro tiempo. Ha reafirmado la importancia de amar como Jesús amó y de escuchar a los demás, especialmente a aquellos que sufren y a la tierra herida. Además, ha recordado a los jóvenes que no deben tener miedo, ya que son el presente y el futuro de la Iglesia y del mundo. La Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa ha sido un éxito rotundo, superando todas las expectativas y dejando una huella duradera en todos los participantes. Los jóvenes católicos han demostrado una vez más su compromiso y su deseo de cambiar el mundo, llevando consigo el mensaje de esperanza y amor del Evangelio.

Con información de ReligionDigital.org