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Francisco resalta el valor de la intergeneracionalidad: Uniendo jóvenes y ancianos en una historia compartida

¿Cómo podemos honrar a los ancianos y no privarnos de su compañía, reconociendo su importancia en la iglesia y la sociedad?

La importancia de los ancianos en la sociedad: Reflexiones del Papa Francisco

En su Mensaje para la III Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, el Papa Francisco enfatiza la importancia de los ancianos en nuestra sociedad y en la Iglesia. Señala que son ellos quienes nos transmiten la pertenencia al Pueblo santo de Dios y que tanto la Iglesia como la sociedad los necesitan. Su sabiduría y experiencia son fundamentales para construir un futuro mejor.

El tema de esta Jornada Mundial nos remonta al encuentro entre María y su pariente Isabel, una mujer anciana llena del Espíritu Santo. Este encuentro bendito entre generaciones distintas nos enseña la importancia del vínculo entre los jóvenes y los ancianos. Dios desea que los jóvenes alegren el corazón de los ancianos y que adquieran sabiduría de sus vivencias. Por otro lado, la presencia de un joven da esperanza a los ancianos, ya que les demuestra que todo lo que han vivido no se perderá y que sus sueños aún pueden hacerse realidad.

El Santo Padre nos invita a reflexionar sobre la prisa de María para visitar a Isabel y nos hace un llamado a no concentrarnos sólo en lo inmediato, en conseguir beneficios rápidos y en tener todo al instante. Nos recuerda que las realidades más grandes y los sueños más hermosos se logran a través del tiempo, del crecimiento y de la maduración. Es necesario vivir el tiempo en su plenitud y valorar el camino, el diálogo y la relación. No podemos avanzar solos, necesitamos de la intervención de Dios y de la armonía entre las generaciones.

En este sentido, el Papa nos invita a dejarnos plasmar por la gracia de Dios, que nos libra del inmovilismo en el actuar y de los remordimientos del pasado. A través del encuentro entre jóvenes y ancianos, Dios nos muestra su futuro. El camino de María y la acogida de Isabel abren las puertas a la manifestación de la salvación y a la irrupción de la misericordia de Dios en la historia humana.

El Santo Padre nos pide que pasemos de la imaginación a la acción concreta y abracemos a los abuelos y ancianos. Su presencia en las familias y comunidades es valiosa, ya que nos da conciencia de compartir la misma herencia y de formar parte de un pueblo que conserva sus raíces. Los ancianos nos transmiten la pertenencia al Pueblo santo de Dios y entregan al presente un pasado necesario para construir el futuro. No debemos privarnos de su compañía ni privarlos de la nuestra, y mucho menos permitir que sean descartados.

El Papa Francisco concluye su Mensaje invitando a todos a celebrar esta Jornada Mundial poniendo en el centro la alegría del encuentro entre jóvenes y ancianos. A los jóvenes que se preparan para la Jornada Mundial de la Juventud en Lisboa, les pide que antes de partir vayan a visitar a sus abuelos o a algún anciano que esté solo. La oración de los ancianos protegerá a los jóvenes y llevarán en su corazón la bendición de ese encuentro. Por otro lado, pide a los ancianos que acompañen con su oración a los jóvenes que participarán en la Jornada Mundial de la Juventud, ya que son la respuesta de Dios a sus peticiones y el fruto de lo que sembraron.

En resumen, el Papa Francisco nos recuerda la importancia de valorar y honrar a los ancianos en nuestra sociedad y en la Iglesia. Ellos nos transmiten la pertenencia al Pueblo santo de Dios y su sabiduría y experiencia son fundamentales para construir un futuro mejor. El encuentro entre los jóvenes y los ancianos es una manifestación del plan amoroso de Dios, que trasciende las generaciones y nos llama a vivir plenamente el tiempo en diálogo y relación. No debemos permitir que los ancianos sean descartados, su presencia es valiosa y nos enriquece como sociedad.

Con información de ReligionDigital.org