TuCristo - Blog de Noticias y Videos Católicos

Guía de un sacerdote para comulgar en la mano durante la pandemia de COVID-19 en un video

“¿Cómo comulgar de manera reverente en tiempos de coronavirus, respetando la presencia de Cristo en la hostia consagrada?”

En un material audiovisual que se ha difundido a través de las plataformas digitales, un líder de la Iglesia Católica comparte las instrucciones para recibir la comunión de manera apropiada y respetuosa durante la pandemia de coronavirus, mostrando así el honor merecido al Santísimo que se encuentra presente en la hostia consagrada.

El padre Andrés Esteban López Ruiz recalca la presencia de Jesús en cada partícula de la hostia consagrada, por lo que se debe consumir toda la materia del sacramento al comulgar y purificar cualquier objeto que haya entrado en contacto con el cuerpo de Cristo.

Aunque el sacerdote admite su preferencia por dar y recibir la comunión en la boca, se dedica a explicar cómo hacerlo de otra manera sin caer en irreverencias.

El simulacro muestra cómo proceder para comulgar bajo estas circunstancias –

En primer lugar, se recomienda hacer una genuflexión o algún gesto reverente al recibir la hostia en la boca.

En segundo lugar, para recibir la hostia en la mano, se aconseja utilizar un paño purificador adquirido en una tienda especializada en objetos litúrgicos. Este paño de lino se utiliza para purificar la superficie que ha entrado en contacto con el cuerpo de Cristo.

El procedimiento correcto es sostener la mano derecha debajo y la izquierda arriba, colocar el paño sobre la palma y recibir la hostia en él. Luego, se debe tomar la hostia con los dedos índice y pulgar de la mano derecha, acompañándola siempre con el paño. Posteriormente, los dedos deben limpiarse con el paño para asegurarse de que no queden partículas. Finalmente, se debe doblar el paño hacia adentro, cubriendo la zona que tocó la hostia, y guardarlo.

Respecto al purificador, se aconseja sumergirlo en un vaso con agua durante al menos dos horas para disolver cualquier partícula del cuerpo de Cristo. Posteriormente, el líquido resultante debe ser desechado en una maceta o florero, nunca en el desagüe.

La tercera opción consiste en recibir la hostia en la mano izquierda y llevarla directamente a la boca. La purificación de la palma se debe realizar con la lengua, cubriendo toda la superficie que estuvo en contacto con la hostia consagrada.

El sacerdote recalca la importancia de realizar estas acciones reverentemente, sin importar si resultan extrañas para otras personas que estén presentes. Señala que restregarse las manos para retirar las partículas de la hostia, aunque no sea un acto sacrílego, representa una falta de respeto hacia el cuerpo de Cristo.

En cuanto a la cuarta opción, se deben seguir los mismos pasos que con el paño, pero purificando tanto los dedos como la palma de la mano.

Por último, se hace hincapié en la importancia de comulgar en presencia de un sacerdote, esperando que guíe el acto.

Con información de es.churchpop.com