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La Ciudad del Vaticano respalda el nombramiento del obispo de Shanghái, pero insta a Pekín a establecer una Conferencia Episcopal china lo antes posible.

¿Cómo se puede promover una solución justa y sabia para las cuestiones pendientes en la diócesis de Shanghai, China?

El Papa Francisco ha nombrado hoy a Mons. Joseph Shen Bin como obispo de Shanghái, en China continental, trasladándolo desde la diócesis de Haimen en la provincia de Jiangsu. Esta decisión ha sido anunciada por la Santa Sede y plantea interrogantes sobre el futuro del diálogo entre la Iglesia Católica y las autoridades de la República Popular China. El cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, ha concedido una entrevista a los medios de comunicación vaticanos para ofrecer su perspectiva sobre esta cuestión.

La Santa Sede expresó su sorpresa y pesar ante la instalación de Mons. John Peng Weizhao como obispo auxiliar de la diócesis de Jiangxi, sin la participación ni el conocimiento de la Santa Sede. En el caso de Shanghai, la Santa Sede también fue informada del traslado de Mons. Joseph Shen Bin sin ser involucrada en el proceso. Esta forma de proceder parece ir en contra del espíritu de diálogo y cooperación que se ha establecido entre el Vaticano y China a lo largo de los años, especialmente en relación con el Acuerdo provisional sobre el nombramiento de obispos en China.

No obstante, el Papa Francisco ha decidido sanar la irregularidad canónica creada en Shanghai y nombrar a Mons. Joseph Shen Bin como obispo de la diócesis. Esta decisión tiene como objetivo principal promover la evangelización y favorecer la comunión eclesial en la Diócesis de Shanghai. Al mismo tiempo, se espera que el Papa pueda, en acuerdo con las autoridades chinas, resolver otras cuestiones pendientes en la Diócesis, como la situación de los obispos auxiliares Mons. Thaddeus Ma Daqin y Mons. Joseph Xing Wenzhi.

El Acuerdo Provisional sobre el Nombramiento de Obispos en China, firmado en 2018, establece el principio fundamental del consenso en las decisiones relacionadas con los obispos. Aunque el texto del Acuerdo es confidencial, se espera que las situaciones nuevas e imprevistas puedan resolverse de manera dialogada y respetuosa entre ambas partes. Es importante que los nombramientos episcopales en China, incluyendo los traslados, se realicen por consenso, de acuerdo con los principios establecidos en el Acuerdo y manteniendo vivo el espíritu de diálogo.

El traslado de obispos de una diócesis a otra no es una anomalía canónica y es común en la Iglesia en todo el mundo cuando es necesario por razones pastorales. Sin embargo, es crucial que estos traslados se realicen de manera consensuada. La correcta aplicación del Acuerdo puede evitar dificultades y situaciones discordantes que puedan generar desacuerdos y malentendidos dentro de las comunidades católicas.

Hay muchos temas importantes que ambas partes deben abordar juntas. Uno de ellos es la creación de una Conferencia Episcopal en China, con estatutos adecuados a su naturaleza eclesial y misión pastoral. Además, se debe establecer una comunicación regular entre los obispos chinos y el Papa, para asegurar una comunión efectiva. Finalmente, es fundamental superar las sospechas y desconfianzas hacia el catolicismo en China, y reconocer que los católicos chinos desean ser ciudadanos leales y ser respetados en su conciencia y fe.

La Iglesia Católica desea llevar el Evangelio a China y contribuir al bienestar espiritual y cultural del país. Para lograr esto, es necesario superar las barreras y prejuicios que se han establecido en relación con el catolicismo. La confianza en los católicos chinos, incluso aquellos que se consideran “clandestinos”, es fundamental para promover una verdadera evangelización y lograr una comunión fructífera con la Iglesia universal. La Iglesia católica no es una religión extraña o contraria a la cultura china, sino que busca ser parte integral de la vida espiritual y social del pueblo chino.

En resumen, el nombramiento de Mons. Joseph Shen Bin como obispo de Shanghai plantea interrogantes sobre el diálogo entre la Iglesia Católica y las autoridades chinas. Es importante que los traslados de obispos se realicen por consenso, de acuerdo con los principios establecidos en el Acuerdo Provisional. Ambas partes deben abordar juntas diversas cuestiones que afectan a la Iglesia en China, incluyendo el establecimiento de una Conferencia Episcopal y una comunicación regular entre los obispos chinos y el Papa. Superar las desconfianzas y prejuicios hacia el catolicismo es esencial para promover la evangelización y lograr una comunión efectiva en China. La Iglesia católica desea contribuir al bienestar espiritual y cultural del pueblo chino, y busca ser parte integral de la vida y la cultura del país.

Con información de ReligionDigital.org