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Luto en el Episcopado Mexicano por el fallecimiento del arzobispo de Tuxtla Gutiérrez

¿Cuál fue el legado pastoral del arzobispo Fabio Martínez Castilla en Tuxtla Gutiérrez?

En la tarde de este sábado 25 de noviembre, previo a la solemnidad de Cristo, Rey del Universo, la Conferencia del Episcopado Mexicano expresó su tristeza por la muerte del arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, Fabio Martínez Castilla, quien falleció a la edad de 73 años. Según el comunicado firmado por el presidente y secretario de la CEM, el cual se dio a conocer el cual se dio a conocer el 25 de noviembre, informó el fallecimiento del Arzobispo Martínez Castilla, comunicando también a la Iglesia su esperanza en la resurrección y solicitando oraciones por su eterno descanso.

Nacido en Quintana Roo, Fabio Martínez recibió un diagnóstico devastador en octubre pasado cuando se confirmó que padecía un tumor cerebral inoperable que había estado afectando su salud. La arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez pidió oraciones por la salud del arzobispo, ya que este mal estaba afectando gravemente su cerebro y no era posible realizar una cirugía. Tras vivir una disminución en sus facultades motoras y del habla debido a una lesión isquémica en agosto, el prelado finalmente falleció a las 15:50 hrs, producto de la neoplasia y una crisis isquémica, según lo informó la arquidiócesis.

El comunicado de la arquidiócesis también revela que Martínez quería ser enterrado en su lugar de origen, Isla Mujeres, Quintana Roo, a los pies de la Inmaculada Virgen María, de acuerdo a sus deseos. Nacido el 20 de julio de 1950, Martínez provenía de una familia de seis hermanos y pronto decidió seguir su vocación sacerdotal, siendo ordenado en 1977 para el clero de la arquidiócesis de Yucatán. Desarrolló una extensa trayectoria eclesiástica, desempeñándose como misionero en Angola, párroco en diferentes ciudades de Yucatán y finalmente convirtiéndose en el obispo de Ciudad Lázaro Cárdenas, antes de asumir el arzobispado de Tuxtla Gutiérrez en 2013.

Durante su tiempo en Chiapas, Martínez se dedicó a apoyar la reconstrucción de viviendas y a denunciar las condiciones deplorables en las que vivían los migrantes en la región. Además, fue uno de los prelados contagiados por COVID-19 durante la pandemia, lo que le llevó a trasladarse a Uruapan para recuperarse. A pesar de sus desafíos de salud, Martínez siguió sirviendo a la Iglesia y a la comunidad hasta el final.

La muerte de Fabio Martínez Castilla es un golpe para la comunidad católica en México y un recordatorio del sacrificio y devoción de tantos líderes religiosos. Su legado seguirá vivo en las comunidades que sirvió y su recuerdo será una fuente de inspiración para muchos. Que descanse en paz.

Con información de acnmex.com