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¿Quiénes son el valor del trabajo: las personas o las máquinas?

¿Cómo define el Papa la misión del empresario como actor del bien común y sucesor de San José carpintero?

El Papa, en su mensaje a los empresarios franceses reunidos en el hipódromo de Longchamp, destaca el papel de los líderes empresariales en el desarrollo y el bienestar. El Pontífice redefine la misión del empresario como actor del bien común, comparándolo con San José carpintero y elogiando el valor del trabajo como fuente de dignidad.

Desde el principio, el Papa ha observado una falta de reconocimiento hacia los empresarios en los medios de comunicación. Señala que los medios hablan poco sobre las dificultades y el dolor que experimentan los empresarios que cierran sus negocios y fracasan sin culpa alguna. Citando el Libro de Job, el Santo Padre enseña que el éxito no siempre está ligado a la virtud y la bondad, y que la desgracia puede afectar incluso a las personas justas.

La Iglesia, por otro lado, comprende el sufrimiento de los buenos emprendedores y los acoge. Francisco recuerda cómo la Iglesia ha sido hogar de los mercaderes desde el principio, considerándolos como precursores de los empresarios modernos. La Biblia y los Evangelios también hablan frecuentemente sobre dinero y comercio, enfatizando la importancia de la economía. El Papa hace referencia a distintos relatos bíblicos que incluyen menciones sobre la economía, como el padre del hijo pródigo y el buen samaritano.

El Papa destaca que la forma de contribuir al bien común en la actualidad es creando puestos de trabajo, especialmente para los jóvenes. Exhorta a los empresarios a poner su confianza en los jóvenes y remarca que cada nuevo empleo creado es una forma de compartir la riqueza, no solo generando intereses financieros en los bancos, sino invirtiendo en nuevas oportunidades para que más personas puedan trabajar y mejorar su calidad de vida.

El Papa resalta el valor del trabajo como algo legítimamente importante. Afirma que si bien el trabajo ennoblece al hombre, es el hombre quien enaltece el trabajo, no las máquinas. Advierte sobre los peligros de dejar de trabajar para un empresario, ya que esto puede llevar a convertirse en especulador o rentista y cambiar de profesión.

Francisco expresa su preocupación por la pérdida de contacto entre el empresario y el trabajo de su empresa, lo cual hace que los trabajadores se vuelvan invisibles. Cita al economista francés Pierre-Yves Gomez para subrayar este punto. El Papa enfatiza que los empresarios se convirtieron en lo que son porque un día se vieron fascinados por el olor de un taller, la satisfacción de crear productos útiles y el placer de ver cómo sus servicios beneficiaban a otros.

El mensaje concluye con un llamado urgente a los empresarios para que hagan más por el bien común. Según el Papa, sin nuevos empresarios, nuestra sociedad no podrá resistir el impacto del capitalismo. Destaca la importancia de actuar en este tiempo urgente y hace hincapié en que los niños también se lo agradecerán.

En resumen, el Papa reafirma la importancia de los líderes empresariales como actores principales del desarrollo y el bienestar. Destaca la misión del empresario como promotor del bien común y el valor del trabajo como fuente de dignidad. Además, llama la atención sobre la falta de reconocimiento hacia los empresarios en la sociedad y los medios de comunicación. Animando a los empresarios a crear más empleos y a mantenerse en contacto con el trabajo de sus empresas, el Papa insta a tomar acciones urgentes para fortalecer la sociedad y mejorar la vida de las personas.

Con información de es.catholic.net