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Solo por ser obispo

¿Cómo puedo mantener mi identidad y no olvidar mis orígenes como obispo en un contexto de oración constante en Marruecos?

El pasado viernes 10 de marzo conmemoré mi quinto aniversario como obispo, y como el tiempo pasa rápidamente. Me parece que fue ayer cuando me humillé en la catedral de Rabat, postrándome en el presbiterio en una profunda y total oración sobre las esterillas que los musulmanes usan para el mismo propósito.

Desde entonces, han pasado cinco años y mis ganas de seguir postrándome en ese mismo suelo han crecido aún más. Quiero abrazarlo con todo mi cuerpo y fundirme en él, y en este pueblo que, por definición, es orante. Los cristianos en Marruecos se presentan a sí mismos como “orantes en medio de un pueblo de orantes.”

Este aniversario me ha recordado uno de los más hermosos poemas de Pere Casaldáliga. Este catalán-brasileño-universal, ya fallecido, es un modelo de obispo para mí. El poema se titula “Por el mero hecho de ser también obispo.” Y sí, por eso no quiero olvidar mis orígenes: familiares, populares y emigrantes – el pueblo en que nací (Vélez-Rubio), la ciudad que me acogió (Badalona), el barrio en el que crecí (Santo Cristo), y las dificultades que enriquecieron mi personalidad en la infancia con y gracias a mi familia.

Por el mero hecho de ser obispo, no quiero perder mi pertenencia a la Familia Salesiana, a Don Bosco como padre, maestro y amigo, y a los jóvenes como sentido y objetivo de mi vida ofrecida.

Como obispo, no quiero renunciar a mi identidad cristiana. A pesar de que mucha gente me llama monseñor, excelencia y ahora cardenal, eminencia, no puedo olvidar que soy y me llamo Cristóbal, es decir, portador de Cristo. Me recuerda que el Bautismo me ha llevado a ser parte de la familia de los hijos de Dios y miembro del Cuerpo de Cristo, un “otro Cristo” con todas las consiguientes obligaciones y compromisos que ello implica.

Quiero seguir amando y ser amado, ya que es la esencia del ser humano y el núcleo de mi identidad cristiana. Al ser obispo, nadie me va a pedir que ponga piedras en mi corazón en donde palpita esa honda cavidad del pecho. Por eso, seguiré siendo quien soy, sin olvidar mis raíces y mi identidad, ofreciéndome a los demás como un ser humano que busca amar y ser amado.

Las siguientes preguntas pueden ayudarnos a profundizar y reflexionar sobre el tema:

1. ¿Qué significado tiene para el obispo cumplir 5 años del ministerio pastoral? Significa que ha pasado rápido y ha crecido su amor por el pueblo orante de Marruecos.
2. ¿Cómo se presentan los cristianos en Marruecos? Como “orantes en medio de un pueblo de orantes.”
3. ¿Qué aspectos de su vida familiar y personal no quiere olvidar el obispo por el hecho de ser obispo? Sus orígenes familiares, su pertenencia a la Familia Salesiana y su identidad como portador de Cristo.
4. ¿Qué compromisos conlleva para el obispo su identidad como cristiano? Ser miembro del Cuerpo de Cristo y amar y ser amado.
5. ¿Qué imagen utiliza el obispo para expresar la importancia de su corazón en su vida como obispo? La imagen de no poner piedras en su honda cavidad del pecho donde está su corazón.

Con información de VidanuevaDigital.com