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Tragedia en la fe – Atentado con bomba en misa católica en ciudad musulmana

¿Cómo podemos fomentar la coexistencia pacífica y la armonía entre la comunidad musulmana y la comunidad católica en Marawi?

El domingo (3 de diciembre), durante una misa en un gimnasio universitario en Marawi, la ciudad más grande y musulmana del país, tuvo lugar una explosión. Esta región se encuentra en medio de una insurgencia y es escenario de disturbios desde hace bastante tiempo. Las autoridades confirmaron que cuatro personas perdieron la vida y que decenas resultaron heridas en el atentado con bomba.

Allan Nobleza, el jefe de la policía regional, mencionó que están llevando a cabo una investigación para determinar si se trató de un artefacto explosivo improvisado o de una granada. Por su parte, Mamintal Adiong, el gobernador provincial de Lanao del Sur, informó a los medios que más de 40 heridos fueron trasladados a hospitales para recibir atención.

El presidente filipino, Ferdinand Marcos, condenó enérgicamente este acto de terrorismo calificándolo como “sin sentido y particularmente atroz”, y afirmó que fue perpetrado por terroristas extranjeros. La Universidad Estatal de Mindanao, también condenó en un comunicado este acto de violencia y se mostró en solidaridad con la comunidad cristiana y las víctimas de esta tragedia. Además, se suspendieron las clases y se envió más personal de seguridad al campus. Las imágenes que se compartieron en las redes sociales del gobierno de Lanao del Sur mostraban sillas volcadas y escombros alrededor de una mancha negra en el piso del gimnasio, donde se llevaba a cabo la misa.

Chris Honculado, un estudiante de 21 años, relató desde su cama de hospital que la explosión sorprendió a todos durante la primera lectura de la Biblia en la misa de las 7 de la mañana. Luego del estallido, la gente comenzó a correr y al voltear, se encontró con personas caídas en el suelo. Por otro lado, Rowena Mae Fernández, de 19 años, narró que al principio no comprendió la naturaleza de la explosión, pero que igualmente la gente estaba huyendo del lugar. En su escape, junto a su pareja, cayeron y se vieron involucrados en el caos, hasta que pudieron salir del gimnasio.

Majul Gandamra, el alcalde de Marawi, instó a la comunidad musulmana y cristiana a permanecer unida, enfatizando que la ciudad ha sido un símbolo de coexistencia pacífica y armonía. El ataque ocurrió después de que un ataque aéreo militar el viernes matara a 11 militantes islamistas de la organización Dawlah Islamiya-Filipina en Mindanao. La policía, en medio de la investigación, está considerando si hay alguna relación entre el ataque del domingo y la operación militar. Las fuerzas armadas, por su parte, señalaron que la organización islamista tenía planeado realizar ataques en la provincia de Maguindanao del Sur.

Lanao del Sur y Maguindanao del Sur forman parte de la Región Autónoma de Bangsamoro en el Mindanao musulmán. El ministro principal del gobierno de Bangsamoro, Ahod Ebrahim, condenó y calificó los actos como atroces y cobardes, solicitando una investigación exhaustiva. Los ataques a autobuses, iglesias católicas y mercados públicos han sido característicos de los disturbios en la región, que han persistido durante décadas.

A pesar de que en 2014 se firmó un pacto de paz entre Manila y el Frente Moro de Liberación Nacional, el grupo rebelde más grande del país, para poner fin a su insurgencia armada, en la región persisten pequeños grupos de insurgentes musulmanes que se oponen al acuerdo de paz. También existen militantes que han prometido lealtad al grupo Estado Islámico (EI) y los rebeldes comunistas que operan en la región.

En mayo de 2017, cientos de hombres armados locales y extranjeros pro-EI se apoderaron de Marawi, desencadenando una batalla de cinco meses que culminó con la recuperación de la ciudad por parte del ejército filipino. Ese proceso dejó un saldo de más de mil vidas perdidas. El jefe de la policía regional afirmó que una línea de investigación se centrará en determinar si están implicados restos de los grupos islamistas Maute y Abu Sayyaf, que participaron en el asedio de Marawi.

Todo indica que Marawi, la ciudad más grande del país situada en una región agitada por una insurgencia, sigue experimentando momentos de peligro y violencia. Hoy más que nunca es fundamental que la unión entre las comunidades musulmana y cristiana prevalezca para evitar que actos tan cobardes como este eclipsen el compromiso colectivo con la paz y la unidad en la región.

Con información de acnmex.com