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Un benefactor dedicado a promover la evangelización.

¿Cómo el amor al arte y a la fe han motivado a José Martínez Revuelta a financiar obras pictóricas en Cantabria?

José Martínez Revuelta, también conocido como Pepín, es un empresario jubilado que ha sido motivado por el amor al arte, a su tierra y a la fe para financiar las recientes obras pictóricas en la iglesia de San Mamés en San Mamés de Aras y en el convento de las trinitarias en Laredo, ambos en la región de Cantabria. Siguiendo los pasos de antiguos mecenas, Pepín ha puesto su patrimonio al servicio de la evangelización a través del arte.

En la iglesia de San Mamés de Aras, se encuentran dos grandes pinturas. Una de ellas, ubicada en el coro, representa al joven mártir de Capadocia rodeado de leones, que respetaron su vida cuando fue arrojado al circo romano. La segunda pintura se encuentra en el exterior de la iglesia, frente al cementerio. Es un imponente Cristo resucitado que mira directamente al espectador, con la inscripción: “La muerte no es el final”. Pepín se siente especialmente orgulloso de esta obra, ya que puede ser vista desde cualquier punto del pueblo y brinda esperanza a todos los que la observan.

La pintura del Cristo resucitado es especialmente valiosa debido a la técnica utilizada: la pintura al fresco al estilo romano. Esta técnica antigua y tradicional apenas se utiliza en la actualidad, ya que es un proceso laborioso y requiere de materiales difíciles de encontrar. Javier Hoyos Arribas, el pintor responsable de la obra, destaca que solo unos pocos artistas todavía utilizan esta técnica, que está en peligro de extinción.

La historia de Pepín es similar a la de muchos jóvenes españoles de la posguerra que buscaban un futuro mejor. Su padre era un pescador humilde en Laredo y Pepín tuvo que emigrar a México en busca de oportunidades. Sin embargo, regresó a España con muy poco dinero y junto a su familia. Logró establecerse en el negocio de las naves industriales, abrió un restaurante y finalmente creó una empresa con 500 empleados en el sector automotriz. Ahora, jubilado en su lugar de retiro en la montaña cántabra, asiste a misa en San Mamés de Aras, una zona hermosa pero envejecida, donde los sacerdotes se esfuerzan por celebrar misas en diferentes pueblos.

Al darse cuenta de cómo la despoblación afectaba la asistencia a misa en la zona, Pepín decidió hacer las celebraciones más agradables para sus vecinos. Para ello, contactó a Javier Hoyos, un pintor de Laredo. Hoyos se define como un pintor realista con un enfoque clásico y ha creado numerosas obras religiosas para hermandades, cofradías y parroquias en toda España. La relación entre Pepín y Hoyos es principalmente de amistad, y Pepín le da sugerencias respetando siempre la libertad creativa del artista.

Según Hoyos, la figura del mecenas ha sido fundamental en la historia del arte, por lo que es importante recuperar esa figura para preservar el arte religioso. El arte es un instrumento de evangelización y para difundir el mensaje cristiano. Por esta razón, Pepín y Hoyos han colaborado en la creación de la llamada “capilla sixtina de Laredo” en el convento de las trinitarias. Se trata de un mural espectacular con las figuras del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo que pueden ser admiradas tanto por turistas como por peregrinos en su camino hacia Santiago de Compostela.

Pepín destaca la importancia de los católicos comunes para revivir los cultos en las iglesias, convirtiendo la misa en un tiempo piadoso, participativo y agradable. Aunque las cosas sagradas no estén de moda en la actualidad, Pepín va en contra de la corriente y espera que estas pinturas hagan que las personas se planteen preguntas sobre sus vidas y puedan acercarse o recuperar su fe.

Con información de alfayomega.es | Foto Créditos: alfayomega