OPTIMISMO PRIMERA PARTE
San Juan Bosco dice: un santo triste es un triste santo. Yo diría más aún: un santo triste es aún demasiado patéticamente egocéntrico, pues sólo se ofrece como alma víctima demasiado concentrado aún, en sus propias penas, en vez de sacar su yo desde su ego y ponerlo en: alegrarse por su mejor amigo Jesucristo que en el Cielo ya triunfó, que tiene ante sí como un presente sus futuros triunfos y que tiene a su madre.

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