Miércoles 5 de enero

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Reflexión diaria para conocer y amar más a Dios y a nuestra santa Iglesia

5 de enero




San Marcos 6, 45 - 52




Le damos gracias a Dios por el nuevo dia que nos regala y por todas las bendiciones que nos da, el evangelio de hoy es la continuación del relato evangelico que veíamos ayer, después de haber saciado a la multitud, Jesús se retira al monte a orar mientras sus discípulos se adelantaban en la barca, posteriormente una tormenta se desata en el mar haciendo que los discípulos sientan pánico al ver cercana la muerte pero Jesús los alcanza caminando sobre el agua y al alcanzarlos calma el viento y las aguas; de este texto evangelico podemos sacar dos enseñanzas fundamentales para nuestra vida.

 

La primera enseñanza que nos queda es que la forma que tenemos para comunicarnos con Dios es a través de la oración, el mismo Jesús después de las largas jornadas de evangelización se retiraba a solas para poder hablar con su padre, solo ellos dos, padre e hijo unidos en la oración, orar es muy importante en nuestras vidas, para algunas personas se les hace muy difícil sacar un rato en el dia para hablar con Dios, pero la oración no debe faltar en nuestra existencia, al despertar cinco minutos para hablar con Dios, en la noche antes de dormir conversar con Él, como con el mejor de los amigos, contarle de lo vivido en el dia, de lo que sentimos y pensamos, nuestras preocupaciones y angustias y tengamos por seguro que Dios nos va a responder, solo tenemos que estar atentos a las formas como Él responde a nuestra oración. 

 

La segunda enseñanza que nos queda es un llamado de atención a la poca confianza que tenemos en el Señor, al igual que los discípulos hoy en dia los mares de la vida propia se alzan y parecen querernos ahogar y entramos en desesperación, pensamos que no saldremos de ese problema que estamos atravesando, creemos que ya es el final de nuestras vidas, y en esos momentos llega Jesús, caminando sobre nuestras almas y nos calma, y entonces encontramos la solución al problema, vemos la salida al túnel que creíamos no tener salida y sentimos la presencia de Dios que lo inunda todo y nos dice: “Soy yo, no tengan miedo”. Confiemos en Dios, en que Él nunca nos deja solos y en las peores pruebas que se nos presenten en la vida el maestro siempre estará calmando las aguas y los vientos de la vida.

 

Feliz dia para [email protected], Dios los bendiga y hoy cuando vayamos a dormir, en la oscuridad hablemos con Dios, con el mejor amigo y en el silencio escuchemos su voz que hoy sigue resonando y nos dice: “Ánimo, Soy Yo, no tengan miedo”.



Santiago Ramirez

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