REFLEXIÓN ESPECIAL PARA HOY MARTES SANTO

Reflexión especial para este Martes Santo - Anuncio de la traición de Judas y la negación de Pedro

Escuchamos en este día uno de los relatos más sentidos y profundos que nos podemos encontrar en los evangelios, este Martes Santo nos sumerge en las proximidades del Sagrado Triduo Pascual ya pronto a celebrar. El Señor Jesús se encuentra cenando con sus discípulos, aquella cena anterior a su arresto y comienzo de la pasión, una cena entre amigos, una cena que regocija a Jesús porque como Él mismo lo expresa, estaba deseoso de tener ese momento con ellos, con sus amigos amados a quienes quería como a sus hijos, pero justamente por esa cercanía que tiene con ellos, es que su alma se turba ante la terrible noticia que tiene que darles, esa noticia devastadora que consiste en que entre esos amigos tan queridos, uno de ellos habría de traicionarlo, otro habría de negarlo y los demás lo abandonan y huyen ante el peligro que se avecina. 

 

Qué fácil es criticar a los discípulos en la actualidad, nos llenamos la boca diciendo que aquellos hombres no eran buenos amigos, y hasta nos atrevemos a decir que si nosotros hubiéramos estado allí no lo habríamos abandonado ni lo habríamos negado, pero eso es una completa mentira, seriamos como Pedro, en aquel momento le juraríamos fidelidad eterna al Señor y cuando llegara el momento de la prueba temblaríamos y negaríamos conocer a nuestro Maestro, seríamos los primeros en salir corriendo cuando vemos que han arrestado a Jesús, es una cruel realidad, pero lamentablemente somos cristianos de palabras porque son muy pocos los que con acciones demuestran su cercanía y amor a Dios.

 

Jesús sentía una gran tristeza por la reacción de sus amigos y es la misma tristeza que sigue experimentando hoy en día al ver la vida de cada uno de nosotros. Vamos a la Iglesia y allí somos los más fervorosos, le decimos al Señor que lo amamos, pero solo basta con salir de la Iglesia y nuestra vida se convierte en todo lo contrario a los mandamientos: insultamos, criticamos, menospreciamos, herimos con palabras y obras, mentimos, y con cada uno de esos actos estamos traicionando al Señor, con nuestras malas conductas negamos ser seguidores de Jesús; Pedro lo negó tres veces, pero nosotros lo negamos cientos de veces a lo largo de nuestra vida; abandonamos a Jesús cada vez que ignoramos a los pobres y necesitados, lo dejamos solo cada vez que cedemos ante las tentaciones. 

 

No hay que realizar promesas vanas, no hay que decir que somos seguidores de Cristo y amamos a Dios solo de labios; las palabras se las lleva el viento, las acciones quedan grabadas para siempre, por eso no volvamos a caer en esa actitud hipócrita de decir que amamos al Señor y por fuera de la Iglesia somos sus peores enemigos, le hace más daño al Señor aquel que se dice su amigo y lo traiciona que alguien que no lo ama, pero que tampoco lo traiciona.

 

En este Martes Santo, pidamos al Señor que nos conceda una verdadera firmeza de palabras y obras, que nunca lo volvamos a traicionar con nuestra mala vida, que nunca lo volvamos a negar con nuestras acciones y palabras, que nunca lo volvamos a abandonar por caer en las trampas y tentaciones del maligno. Que seamos cristianos de verdad, cristianos firmes, que en las pruebas no vacilan, que en las tentaciones resisten y que estamos dispuestos a dar la vida por el mejor amigo que podemos llegar a tener; los discípulos fallaron, pero tiempo después ya con su fe firme en Jesús mueren mártires por amor a su Señor, que así mismo nos suceda a nosotros, que le seamos fieles al Maestro hasta el extremo, hasta el punto de dar la vida por Él así como Él la dio por nosotros.


David Ramirez

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