Meditación de MARCOS 11, 27-33

¿Quién te ha dado autoridad para actuar así? (Marcos 11, 28)

“¿Para dónde crees que vas?” “¿Qué crees que estás haciendo?” Sin lugar a dudas, a todos nos han hecho preguntas como estas en algún momento. Generalmente, la persona que hace la pregunta realmente no está buscando información. Más bien nos está cuestionando lo que hacemos y las razones por las que lo hacemos. Y lo mismo sucedió con los jefes religiosos que le preguntaron a Jesús: “¿Quién te ha dado autoridad para actuar así?” (Marcos 11, 28). Lo que realmente estaban preguntado era: “¿Quién te crees que eres, realizando milagros y predicando con esa autoridad?”

Si los líderes religiosos realmente hubieran querido conocer la fuente de la autoridad de Jesús, todo lo que tenían que hacer era leer las Escrituras: “¡Aquí está tu Dios para salvarlos…! Entonces los ciegos verán y los sordos oirán; los lisiados saltarán como venados y los mudos gritarán” (Isaías 35, 4-6). En Cristo, ¡Dios visitó a su pueblo en una forma nueva y poderosa!

¡La buena noticia no es oscura! En Jesús, el plan de salvación de Dios, su mensaje de esperanza y redención, ha sido anunciado claro y fuerte. Jesús no vino en la forma de un rompecabezas que debe ser armado o un acertijo que debe resolverse. Desde el momento de su bautismo, Dios dijo claramente quién era Jesús: “Este es mi Hijo amado” (Mateo 3, 17). Y a partir de ese momento, Jesús mostró que su autoridad provenía de Dios. Curó a los enfermos, expulsó a los demonios y ofreció perdón y misericordia. En todo lo que hizo y dijo, Jesús nos mostró el rostro humano de Dios.

¿Quién crees tú que es Jesús? Abre los ojos y míralo en todo su esplendor y majestad; él es el Señor del cielo y de la tierra, el dueño de toda la creación, es el gran Yo Soy que te conocía incluso desde antes de que nacieras. Jesús es el Santo, que tiene autoridad sobre tu vida, y especialmente sobre aquellas cosas que te aquejan y te impiden buscar su amor y misericordia. Pon tu confianza en el Señor y apóyate en su poder y autoridad. Jesús no está distante, no se ha escondido; él siempre está ahí, dentro de tu corazón y en tu familia, esperando que tú lo encuentres. Así que pide, busca y llama a la puerta, ¡él responderá!

“Señor, te ruego me concedas la confianza de que tu autoridad es la más grande y la más profunda.”


Kervin Frómeta

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