Economia de Francisco

"Tratemos de construir una sociedad y una economía en las que el hombre y su bien, y no el dinero, sean el centro."

Fragmento publicado por el periódico italiano La Stampa el 11 de enero 2015, de la entrevista que el Papa Francisco concedió a principios de octubre de 2014, a los autores del libro «Papa Francisco. Esta economía mata» sobre el magisterio social de Bergoglio escrito por Andrea Tornielli, coordinador de Vatican Insider, y Giacomo Galeazzi, vaticanista de La Stampa. El libro, editado por Piemme (228 pp., 16.90 euros), disponible en librerías desde el martes 13 de enero 2015.

 

Santidad, ¿el capitalismo tal y como lo hemos estado viviendo en las últimas décadas es, según su opinión, un sistema de alguna manera irreversible?

«No sabría cómo responder a esta pregunta. Reconozco que la globalización ha ayudado a muchas personas a salir de la pobreza, pero ha condenado a muchas otras a morir de hambre. Es cierto que, en términos absolutos, ha aumentado la riqueza mundial, pero este sistema se mantiene con esa “cultura del descarte” de la que ya he hablado en varias ocasiones. Existen una política, una sociología y una actitud del descarte. Cuando ya no es el hombre, sino el dinero, lo que ocupa el centro del sistema, cuando el dinero se convierte en un ídolo, los hombres y las mujeres son reducidos a meros instrumentos de un sistema social y económico caracterizado, es más, dominado por profundos desequilibrios. Y así se “descarta” lo que no le sirve a esta lógica: es esa actitud la que descarta a los niños y a los ancianos, y que ahora también afecta a los jóvenes. Me impresionó saber que en los países desarrollados hay muchos millones de jóvenes menores de 25 años que no tienen trabajo. Les dicen “NiNis”, porque ni estudian ni trabajan: no estudian porque no tienen posibilidad de hacerlo; no trabajan porque falta trabajo. Pero también quisiera recordar esa “cultura del descarte” que lleva a rechazar a los niños también con el aborto. Me sorprenden los bajos índices de natalidad aquí en Italia: así se pierde el vínculo con el futuro. Y la “cultura del descarte” también lleva a la eutanasia oculta de los ancianos, que son abandonados. En lugar de ser considerados como nuestra memoria; el vínculo con nuestro pasado es un recurso de sabiduría para el presente. A veces me pregunto cuál será el próximo descarte. Debemos detenernos a tiempo. ¡Detengámonos, por favor! Entonces, para tratar de responder a la pregunta, diría que no debemos considerar estas cosas como irreversibles, no debemos resignarnos. Tratemos de construir una sociedad y una economía en las que el hombre y su bien, y no el dinero, sean el centro.»


Carlos Anaya

1 Blog Mensajes

Comentarios