Yo soy el que cura a las ovejas enfermas

Con razón Cristo, siendo Pastor, exclamaba: Yo soy el buen Pastor. Yo soy el que curo a las enfermas, sano a las delicadas, vendo a las heridas,hago volver a las descarriadas, busco a las perdidas. He visto al rebaño de Israel presa de la enfermedad, he visto al ovil irse a la moradade losdemonios, he visto a la grey acosada por los demonios lo mismo que si fueranlobos. Y lo que he visto, no lo dejé desprovistoPues yo soy el buen Pastor: no como los fariseos que envidian a lasovejas; no como los que inscriben en su lista de suplicios, los que para la greyfueron beneficios; no como quienes deploran la liberación de los males y selamentan de las enfermedades curadas. Resucita un muerto, llora el fariseo;es curado un paralítico y se lamentan los letrados; se devuelve la vista a unciego y los sacerdotes se indignan; un leproso queda limpio y se querellan lossacerdotes. ¡Oh altivos pastores de la desdichada grey, que tienen comodelicias propias las calamidades del rebaño!Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas. Por susovejas, el pastor se deja conducir al matadero como un cordero: no rehúsa lamuerte, no juzga, no amenaza con la muerte a los verdugos. Como tampoco lapasión era fruto de la necesidad, sino que voluntariamente aceptó la muertepor las ovejas: Tengo poder para quitar la vida y tengo poder pararecuperarla. Expía la desgracia con la desgracia, remedia la muerte con lamuerte, aniquila el túmulo con el túmulo, arranca los clavos y socava loscimientos del infierno. La muerte mantuvo su imperio, hasta que Cristoaceptó la muerte; los sepulcros eran una pesadilla e infranqueables lascárceles, hasta que el Pastor, descendiendo, llevó la fausta noticia de suliberación a las ovejillas que estaban prisioneras. Lo vieron los infiernos dar laorden de partida; lo vieron repitiendo la llamada de la muerte a la vidaEl buen pastor da la vida por las ovejas. Por este medio procuragranjearse la amistad de las ovejas. Y a Cristo lo ama el que escucha solícitosu voz. Sabe el pastor separar los cabritos de las ovejas. Venid vosotros,benditos de mi Padre: heredad el reino preparado para vosotros desde lacreación del mundo. ¿En recompensa de qué? Porque tuve hambre y medisteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y mehospedasteis: pues lo que das a los míos, de mí lo cosechas. Yo, por su causa,estoy desnudo, soy huésped, peregrino y pobre: suyo es el don, pero mía lagracia. Sus súplicas me desgarran el almaSabe Cristo dejarse vencer por las plegarias y las dádivas de los pobres,sabe perdonar grandes suplicios en base a pequeños dones. Extingamos elfuego con la misericordia, ahuyentemos las amenazas contra nosotrosmediante la observancia de la mutua amistad, abramos unos para con otroslas entrañas de misericordia, habiendo nosotros mismos recibido la gracia deDios en Cristo, a quien corresponde la gloria y el poder por los siglos de lossiglos. Amén.

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Carlos Posso

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