Jueves 26 de enero - Tercera semana del tiempo Ordinario - Santos Timoteo y Tito, Obispos

Evangelio del día, reflexión y oración para conocer y amar más a Dios

Santo evangelio según San Marcos 4, 21 - 25

 

E​n aquel tiempo, Jesús dijo al gentío: “¿Se trae la lámpara para meterla debajo del celemín o debajo de la cama?, ¿no es para ponerla en el candelero? No hay nada escondido, sino para que sea descubierto;​ ​ no hay nada oculto, sino para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga”.​ Les dijo también: “Atención a lo que están oyendo: la medida que usen la usarán con ustedes, y con creces. Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene”​. ✝️



Celebramos hoy en la Iglesia la memoria litúrgica de los santos obispos Timoteo y Tito, personajes del Nuevo testamento. Ellos dos, junto con San Lucas. fueron los fieles colaboradores de San Pablo. Timoteo, educado por su madre judía, fue bautizado por Pablo y lo acompañó en sus viajes misionales hasta que fue designado obispo de Éfeso. Tito fue compañero de misión de Pablo desde el principio del apostolado de éste. Tuvo a su cargo la evangelización de la isla de Creta. En el evangelio de este día Jesús nos da una de las máximas de la vida: No hay nada secreto que no llegue a saberse ni nada oculto que no llegue a encontrarse. También nos recuerda algo que siempre se nos olvida, de la misma manera que tratemos a las demás personas así seremos tratados nosotros.

 

Hay una cuestión que las personas siempre olvidan o prefieren no recordar, y es que podemos engañar a las demás personas, podemos mentir y guardar secretos que los demás no saben pero a Dios nunca se podrá engañar, Él lo ve todo y lo conoce todo, mira lo más íntimo del corazón del hombre y conoce sus más profundos deseos y secretos. Pero aunque logremos engañar a los demás, ese engaño no puede durar toda la vida y si lo hace, nuestra muerte no guardará ese secreto, son tantas las personas que han muerto y tiempo después se descubren secretos de sus vidas, cosas que toda la vida guardaron, por eso es mejor caminar siempre en la luz, esa luz que brilla y no debe esconderse como dice Jesús, somos redimidos por la sangre del Señor, por lo tanto, no podemos caminar en los senderos de oscuridad ya que una luz nos ha brillado para enseñarnos el camino. 

 

La otra enseñanza de este día es mirar cómo es nuestro trato con las demás personas, tristemente podemos ser muy religiosos, ir a misa todos los días pero salimos a la calle y esa religiosidad se pierde por completo, le oramos al Señor que se encuentra en el tabernáculo de las parroquias pero lo ignoramos en la calle cuando pasamos sin mirar a los necesitados de una ayuda, Jesús está presente en cada hermano que sufre y en base a nuestra actitud con ellos seremos juzgados en el juicio final. Nadie puede tratar mal a los demás, todos somos iguales ante Dios y ante la ley, tratar a todos con amabilidad e igualdad es la norma de la vida porque nuestras mismas acciones se nos devolverán en mayor medida. Recordemos que en el último día ante el trono de Dios todopoderoso seremos juzgados en el amor que dimos y dejamos de dar.

 

Oración:

 

Señor, queremos ser testigos del amor y esperanza en un mundo que, ante tanta tiniebla, realiza buenas obras desde el silencio. Regalanos la fuerza de tu Espíritu, que nos oriente para llevar a nuestros hermanos la gracia de buscar un corazón renovado, que no se queja de lo malo, sino que es capaz de transformar su ambiente. Ayúdanos Señor, con la fuerza de tu poder, a acercarnos a los hermanos y animarlos. Maria Inmaculada, danos la gracia de tu intercesión ante tu Hijo y que sea Él la luz para nuestro corazón. Amén



Oremos en este día por los evangelizadores y pastores de la Iglesia, para que el Señor les infunda la luz y la verdad que llevó a los Santos Timoteo y Tito a dar testimonio de Jesucristo con ardiente celo apostólico.


David Ramirez

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