Martes 17 de enero - Segunda semana del tiempo Ordinario - Memoria de San Antonio, abad

Evangelio del día y reflexión para conocer y amar más a Dios

Santo evangelio según San Marcos 2, 23 - 28

 

Sucedió que un sábado Jesús atravesaba un sembrado, y sus discípulos, mientras caminaban, iban arrancando espigas​. Los fariseos le preguntan: “Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?”. Él les responde: “No han leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre, cómo entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes de la proposición, que solo está permitido comer a los sacerdotes, y se los dio también a quienes​ estaban con él?”. Y les decía: “El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado; así que el Hijo del hombre es señor también del sábado”. ✝️



En este día Martes continuamos escuchando al evangelista San Marcos quien nuevamente nos cuenta cómo los fariseos siempre estaban pendientes de Jesús y ante la menor circunstancia lo criticaban. También recordamos en esta fecha la memoria de San Antonio, Abad. Este ilustre padre del monaquismo nació en Egipto hacia el año 250. Al morir sus padres, distribuyó sus bienes entre los pobres y se retiró al desierto, donde comenzó a llevar una vida de penitencia. Tuvo muchos discípulos; trabajó en favor de la Iglesia, confortando a los confesores de la fe durante la persecución de Diocleciano, y apoyando a san Atanasio en sus luchas contra los arrianos. Murió el año 356.

 

En el evangelio de este día se nos presenta la escena de Jesús atravesando unos sembrados con sus discípulos, en medio de aquello los seguidores de Jesús iban arrancando espigas, al ver esto los fariseos se escandalizan ya que era dia Sábado y según la norma estaba prohibido hacer cualquier clase de trabajo ya que era el día que Dios había mandado consagrar y mandaba no realizar ningún trabajo, los fariseos habían llevado esto hasta el extremo y no permitían ni el más mínimo esfuerzo. Es algo parecido a lo que veíamos ayer, se critica a Jesús por no corregir a sus discípulos quienes según los fariseos faltaban a la ley. Nuevamente Jesús les da una lección, les recuerda que el Rey David, uno de los personajes más ilustres de la historia Judía, en una ocasión había entrado al templo y había tomado unos panes que no eran para ninguna persona corriente, sino que estaban destinados a ser consagrados, y les recuerda que el hijo del Hombre es Señor del Sábado, por lo tanto puede permitir algo tan simple como lo que hacían los discípulos.

 

Miremos la siguiente expresión de Jesús: “El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado”. Antes del sacrificio del Cordero Pascual en la cruz, el dia Sabado era el día consagrado al Señor y en el cual se dedicaba solo a Él y nada más, después de la resurrección de Jesús se cambia de dia y ahora tenemos el domingo como el día del Señor, no por un simple capricho, sino porque siguiendo la tradición, Jesús regresa de la muerte en el amanecer del domingo, por lo tanto la Iglesia debe celebrar cada domingo como el día de nuestra liberación. Si pasamos la frase de Jesús a nuestra época sería: “El domingo se hizo para el hombre y no el hombre para el domingo”. Ya nos lo dice el tercer mandamiento: “Santificar las fiestas”, y esto retomando el catecismo básico significa respetar el domingo porque es el día del Señor. Así como los judios respetaban (Y siguen respetando) el Sábado, nosotros los católicos debemos hacer lo mismo con el domingo. Este día es para ir al templo, a la Eucaristía y encontrarnos con el Señor para agradecerle los días que pasan y los días que vienen. Que triste las personas que el domingo hacen miles de cosas y se olvidan por completo de Dios, podemos hacer cosas este día, salir en familia, realizar algunas actividades pero no algo que conlleve mucho esfuerzo y por supuesto, darle el primer lugar a Dios y a la Eucaristía.


David Ramirez

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